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El ojo que todo lo ve de la cámara del timbre es más que un voyeur entrometido espiando cada movimiento. Cuando amigos, vecinos y extraños hablan a la cámara, se convierte en una herramienta interactiva para la comunicación cómica.
Las relaciones pueden comenzar con flores, paseos a la luz de la luna y grandes gestos románticos, pero ahora que las cámaras siempre están observando, es posible ver cómo es realmente la vida en pareja una vez que la luna de miel ha terminado.
Ideas que parecían buenas en su momento. Bromas pesadas con resultados inesperados. Buenas intenciones que salen mal. No todo resulta como uno espera. Hasta los planes mejor pensados pueden salir cómicamente mal.
Lo extraño, lo tonto y lo francamente bizarro. Cosas que te hacen parpadear dos veces, rascarte la cabeza y decir: "¿¡Eh!?" Lo inusual queda captado por la cámara: prepárate para cualquier cosa.
Hay cosas imposibles de anticipar, y cuando ocurre lo inesperado, se esperaría que quedara grabado. Ahora las casas lo hacen: encuentros raros, sobresaltos y reacciones divertidas sorprenden a la gente.
Un instante aquí. Un mal juicio allá. Con sustos, roces y desastres evitados, a veces la línea entre la comedia y la tragedia es muy delgada. Los momentos divertidos captados por estas cámaras pudieron haber terminado mucho peor.
Las torpezas humanas no son lo único que las casas captan en cámara. Desde el mejor amigo del hombre hasta invasores inesperados, incluyendo a los habitantes del exterior, sé testigo de la diversión que surge cuando los mundos humano y animal chocan.
Dicen que tener buen sentido del humor y no tomarse a uno mismo demasiado en serio son pilares fundamentales de cualquier relación afectiva. Estas familias saben cómo pasárselo bien a costa de los demás.
Ya sean parejas, padres e hijos, abuelos o incluso mascotas, meterse en líos es divertido para toda la familia. Estos vecinos saben que las familias que se meten en líos juntas se ríen juntas.
A algunas personas simplemente no les gustan las sorpresas. Otras tienden a reaccionar de más. Cuando lo inesperado toma a todos desprevenidos, no cualquiera puede mantenerse tranquilo, frío y sereno.
Todo lo que puede salir mal, suele salir mal. Desde malas ideas y lapsos mentales hasta descuidos, nuestras casas lo ven todo: los fallos, fiascos y metidas de pata de los vecinos quedan grabados.
Segundas oportunidades. Todos necesitan una de vez en cuando. Cuando las cosas salen mal, la retrospectiva es perfecta, y es fácil ver qué se podría haber hecho de otra manera.
Cualquier padre te dirá que la vida con niños puede ser caótica, y ahora las cámaras que graban constantemente en nuestros hogares lo demuestran.
Hay gallinas locas, carritos de golf fuera de control, papás vergonzosos y caídas en patines. Percances en ventas de garaje, bromas, niños desatados y vacas fugitivas. Otro día en el vecindario.
No siempre se trata de cenas a la luz de las velas y escapadas románticas. Estar en una relación requiere paciencia, trabajo duro y sentido del humor. Nada mantiene a las parejas unidas como poder reír con y de la otra persona.
Que se apaguen las luces no significa que las cámaras dejen de grabar. Quédate despierto hasta tarde para presenciar el comportamiento extraño que ocurre después de que oscurece… porque cuando el sol se pone, el vecindario se descontrola.
A veces sucede algo que cuesta creer: desde la buena suerte hasta las malas decisiones, y todo lo que hay en medio.